❓ Pregunta rompe-hielos: ¿Estás viviendo desde lo que heredaste en Adán… o desde lo que ya te fue otorgado en Cristo?
Introducción
La Escritura declara en Colosenses 1:13 una verdad absoluta y presente:
«El cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo.»
Este versículo no habla de una promesa futura, sino de una realidad consumada. El creyente no está en proceso de ser trasladado; ya fue trasladado. Sin embargo, muchos siguen viviendo como si aún estuvieran en el lugar del que Dios ya los sacó.
La clave de esta tensión no está en la conducta, sino en el entendimiento.
En Adán todos mueren
Pablo afirma en 1 Corintios 15:22:
«Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados.»
Vivir «en Adán» no es solo una condición espiritual pasada; es una manera de pensar, de percibir y de responder a la vida. ¿Cómo saber si alguien aún se mueve desde Adán y no desde Cristo?
👉 Cuando existen áreas de ceguera espiritual.
La ceguera espiritual
La ceguera espiritual tipifica muerte producida por la oscuridad. Solo la luz de Dios puede abrir los ojos del entendimiento y trasladar a una persona de las tinieblas a la luz.
Pablo lo explica así:
«El dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos.» (2 Corintios 4:4)
La ceguera no está en los ojos físicos, sino en el entendimiento, en el corazón (Efesios 1:18).
Por eso, los incrédulos no necesitan reglas ni correcciones externas; necesitan que la luz del evangelio resplandezca en su mente.
El ciego de nacimiento: una imagen espiritual
En Juan 9:1, Jesús vio a un hombre ciego de nacimiento. Este hombre representa al incrédulo con el entendimiento cegado.
Jesús vio a un hombre. No a una multitud. No a un sistema.
👉 Dios siempre comienza con uno.
Este ciego era también un mendigo. La particularidad del mendigo es que pide ayuda inmediata. Los ciegos de entendimiento:
- Buscan soluciones rápidas
- Reciben alivio momentáneo
- Pero, al no haber revelación, vuelven a caer en la misma conducta
El problema no es la falta de ayuda, sino la falta de luz permanente en el entendimiento.
Cristo nos trasladó
Colosenses 1:13 utiliza la palabra griega methistēmi, que significa transferir, mover completamente de un lugar a otro.
- No fuimos reparados en el mismo sistema.
- No fuimos mejorados en Adán.
👉 Fuimos sacados y colocados en otro reino.
Esto implica:
- Un nuevo origen
- Una nueva posición
- Una nueva identidad
Ahora estamos en Cristo (Efesios 2:13–16). Fuimos injertados, no parcheados. Fuimos hechos parte del nuevo orden, no visitantes temporales.
Ya no bajo el antiguo sistema
Pablo afirma que hemos muerto a los rudimentos del mundo y que ahora buscamos las cosas de arriba (Colosenses 2:20; 3:1).
Esto significa que ya no vivimos desde la lógica del viejo sistema, sino desde la vida del Cristo resucitado.
Hebreos 10 declara que Cristo tomó un cuerpo para hacer la voluntad de Dios de una vez y para siempre. Esa obra no necesita repetición ni complemento.
Somos el Cuerpo de Cristo
El traslado no fue individualista. Fuimos trasladados para ser cuerpo.
«Vosotros sois el cuerpo de Cristo.» (1 Corintios 12:27)
Pablo refuerza esta verdad en Romanos 12:5: muchos somos un cuerpo en Cristo, y todos miembros los unos de los otros.
Ya no somos individuos espirituales aislados, sino expresiones vivas de una nueva realidad corporativa.
Conclusión
Ser trasladados no es solo cambiar de lugar; es cambiar de entendimiento.
Muchos han sido trasladados espiritualmente, pero siguen viviendo mentalmente en el lugar del que Dios ya los sacó.
Hoy es tiempo de preguntarnos:
- ¿Estoy viviendo desde Adán o desde Cristo?
- ¿Mi entendimiento refleja luz o aún hay áreas de oscuridad?
- ¿Estoy caminando como parte del Cuerpo o como un creyente aislado?
Porque una verdad permanece firme: no puedes vivir plenamente en el Reino si sigues pensando como si aún estuvieras en las tinieblas.
👉 Fuiste trasladado. Vive desde esa realidad.